Pintura y Bordado

Colecciones

Cuando cuidamos el jardín intentamos recrear el paraíso.

Desde temprana edad Baena aprendió diversas técnicas textiles en el ámbito familiar y más tarde bajo la guía de una bordadora profesional. Lo que comenzó como una actividad doméstica se transformó gradualmente en una extensión de su trabajo escultórico, convirtiéndose en un componente esencial de su propuesta artística en los últimos diez años. Esta evolución junto al trabajo en grandes formatos le ha permitido experimentar con nuevas técnicas y materiales, consolidando el bordado como un medio para explorar diversas dimensiones en su obra.
En obras como Jardines Verticales, vemos como la pintura acrílica se combina con hilo verde, creando veladuras que desdibujan los contornos y generan una atmósfera cambiante, evocadora de la delicadeza del viento y la transformación de la naturaleza. A lo largo de la exposición, la paleta de colores fluye desde los tonos de verde, pasando por los amarillos hasta los azules, en un ciclo natural que se refleja en piezas como Las flores de invierno.

A través de su obra, Baena invita al espectador a realizar un recorrido visual, a detenerse en los detalles y a cuestionar lo que se presenta, comprendiendo que cada capa de color y textura ofrece una nueva forma de ver.

En conjunto, las obras de Carmen Baena en Los colores del viento ofrecen una experiencia sensorial que invita al espectador a descubrir la complejidad del mundo natural y el constante proceso de transformación.

Fragmento del texto para la exposicion «LOS COLORES DEL VIENTO».

El tema que articula esta serie que es el paisaje, o mejor dicho, la relación profunda, íntima autobiográfica que la artista siente por la naturaleza, por la tierra en la que creció. En Susurros entre líneas, el hilo se convierte en el protagonista indiscutible. Bordado sobre papel o sobre lienzo, miles de metros recorren las distintas superficies que ofrecen un abanico impresionante de variaciones cromáticas y lumínicas. La repetición de un breve gesto es capaz de articular un juego infinito de diferencias que conjuran cualquier interpretación mecánica. Al igual que en la poesía, tan importante como las líneas escritas son los interlineados que el lector terminará de reescribir mentalmente.

«En las piezas de Carmen Baena, estos hilos bordados dejan numerosos vacíos que nos invitan a disfrutar y completar no solo con nuestro movimiento, sino con la participación activa de nuestra imaginación. El concepto de paisaje aparece asociado al de territorio geográfico y, en no menor medida, al de punto de vista, para disfrutar de un buen paisaje hay que estar situado en un determinado lugar y es de la feliz conjunción de ambos factores cuando surge su sentido pleno. Desde esta doble perspectiva, parece especialmente pertinente enfatizar un hecho incuestionable desde el advenimiento de la abstracción a principios del siglo pasado: no solo es posible mirar afuera desde dentro, sino que los demás pueden ver la realidad que el artista construye sin referencias figurativas.»

«Entrelíneas es una interesante aproximación a la increíble capacidad que tienen las artes visuales, para hacernos disfrutar y reflexionar sobre el amplio abanico de posibilidades que nos ofrecen cuando abrimos la puerta de la imaginación y vemos aquello que nos rodea adoptando la posición extra-ordinaria del artista. Líneas/hilos Dicen algunos que las líneas no existen en la naturaleza, que son una invención humana para fijar bidimensionalmente las tres dimensiones de aquello que nos rodea, para aprehender conceptualmente los volúmenes y construir nuestras limitadas concepciones de la complejidad. Hoy parece que todas las líneas han dejado de ser claras y sencillas para tornarse redes, marañas, madejas, contextos más o menos indescifrables.»

Fragmento del texto para la exposición «ENTRELÍNEAS».